Rompiendo las normas libro descargar gratis

Parecía que a Echo también le gustaba remover la mierda. Esa mujer hablaba demasiado. Tenía que alejarme de él. Cualquier cosa. Ya lo había intentado una vez. Skip to main content. En cuanto me vio, su sonrisa se esfumó y sus ojos verdes se ensombrecieron. Si eso es cierto, Noah, hay algunos cambios que tienes que hacer en tu vida. Mi padre se incorporó en su asiento. Era una mierda estar sin cazadora.

Lo de tu hermano. Echo abrió su mochila y sacó un cuaderno. Grace y Natalie sonrieron como el gato de Alicia en el país de las maravillas. Con un esfuerzo exagerado, la sacó del bolsillo y miró la pantalla. Ella desea lo que todas deseamos, que todo vuelva a la normalidad. Tenía la nariz, los ojos azules y el pelo rubio de mi padre. Algunos dicen que intentó suicidarse —negó con la cabeza —. Keesha seguía sin estar al corriente de aquella situación.

A mí también, pero la vida era una mierda. Era un buen tipo. Era de las de verdad, grande y de seda. Me alejé dando tumbos y apoyé la espalda contra el ladrillo frío y duro. Poco sabía él que la señorita perfecta llevaba un año saliendo con el rey Luke. Ya lo había intentado una vez. Así que me mantuve impasible y no dije nada. Gracias a Noah Hutchins, mis posibilidades de arreglarlo iban disminuyendo día a día. La recuperaré hoy.

Con un movimiento lento y deliberado, Lila colocó su mano sobre la mía y me apretó los dedos con fuerza para recordarme que ella me querría a pesar de todo. Noah es el tipo de persona que me advirtió acerca de mis padres. Era incapaz de pensar con claridad. Eso significaba que tendría que buscarme un piso, y para pagar el alquiler necesitaría un trabajo. Antes mis hermanos pequeños adoraban el suelo que yo pisaba. No quería que se marchara. Un privilegio que quiero que mantengas. Espera aquí y hablaremos de los detalles. Pensé en dar una respuesta diferente, pero imaginé que también sonaría falsa. Yo volví a mirar a Noah.

Rompiendo las normas libro descargar gratis

Las Letras Entornadas Ver Libro. Yo siempre había soñado con pasar la Navidad en un sótano de mala muerte viendo cómo mis dos mejores amigos se drogaban. Había logrado hacer que me sintiera como un gilipollas… otra vez. Las puertas cerradas con pestillo suponían una violación del código de las amigas. Noah se quitó la cazadora de cuero negra y me la puso sobre los hombros. Su madre debía de odiarlos para ponerles esos nombres. La culpa me devoraba por dentro. Pero no llegamos a hablar. Al oír pasos sobre el suelo de linóleo supe que se acercaba. Mientras yo tiraba los restos de mi comida, Grace se puso a mi lado y susurró: —Esto es brutal, Echo.

Al final la orientadora se dio cuenta de que mi padre siempre ganaba, y comenzó a rendirse tras el primer asalto. No, gracias —se quitó el abrigo, pero se dejó puestos los guantes de lana. Sacó la cazadora de la taquilla y me la lanzó. Cuando hablemos de las clases. Beth se incorporó sobre el colchón. Qué alegría la terapia de grupo. Devuélveme la jodida cazadora. La señorita Collins se alisó su falda negra antes de sentarse en el suelo frente a mí.

La señorita Collins no dijo nada y el silencio comenzó a ponerme nerviosa. Le conoceré esta tarde —dije. Estiré los brazos y se lo arrebaté a Carrie. Te propongo un trato. Miré por encima del hombro. Luke desapareció. Yo volví a mirar a Noah. We have noticed an unusual activity from your IP Me producía un cosquilleo en el estómago. Con la señorita Collins no podría entretenerme de esa forma.

Grace arqueó una ceja. Se llama insensibilizar. Sus labios se curvaron hasta casi formar una sonrisa, y yo estuve a punto de sentir algo de respeto por ella. Estoy segura de que esa cosa apesta a droga. Pero sí que me inscribí… en segundo curso. Podía verle los ojos de nuevo, y sus iris castaños parecían cargados de deseo—. Mientras deslizaba los dedos de nuevo por la cinta, oí unos aplausos en mi cabeza. A Aires le encantaban las herramientas.

Rompiendo las normas libro descargar gratis

Ahora tendría que esperar a que saliese de su maldita sesión de terapia. Eso demuestra lo mucho que se preocupan por ellos. Bueno, tal vez no a todo el mundo. El baño olía a desinfectante y uno de los lavabos goteaba cada dos segundos. Por alguna razón pensé en Echo y en su pie balanceante. Aun así el olor me golpeó en la cara cuando entré en el despacho principal, recientemente remodelado. En cuanto me vio, su sonrisa se esfumó y sus ojos verdes se ensombrecieron. No tienes absolutamente nada de lo que avergonzarte.

Me di la vuelta y estuve a punto de chocarme con Noah. Keesha recogió la cinta azul del regalo de Tyler. Eso demuestra lo mucho que se preocupan por ellos. Sin embargo, a la madre de Beth y a su novio de la semana les gustaba desatar su rabia con ella, así que Beth se quedaba allí. El instituto te llena la mente de conocimientos, pero tendemos a ignorar la parte emocional. Noah se quitó la cazadora de cuero negra y me la puso sobre los hombros. No había sido tan divertido como pensaba que sería. Interactuar con mis compañeros era una mierda. Noah Después de las clases divisé a Echo abriéndose paso por entre la multitud del pasillo. Iba a pedirte bailar.

De acuerdo. Me puse en pie. Así que sí que me conocía. Y entonces, gracias a Dios, dejó caer el teléfono sobre su regazo. Aunque corre el rumor de que ella rompió con él antes de desaparecer. Al menos, nada que tenga que ver con Noah Hutchins. A un restaurante. Pero en vez de entregarme a Tyler le rodeó con un brazo.

Hay que sentir pena por ella. Me había afeitado, cosa que normalmente no me molestaba en hacer todos los días. Si una cita podía considerarse salir. Había dejado al descubierto las manos mientras me daba clase, mientras me tocaba. Lila se fijó entonces en la cazadora, que yo todavía tenía agarrada. Si me dices que sí, puedo librarte de eso. Luke desapareció. Desde nuestra ruptura, en cada mesa a la que se sentaba una chica había una experta en Luke.

Rompiendo las normas libro descargar gratis

Daría cualquier cosa si lo era. Estiré los brazos y se lo arrebaté a Carrie. Jacob desvió la mirada hacia el cuelo. Vimos a los policías. Hoy era mi tercera sesión y la señorita Collins me ha jodido de lo lindo. Isaiah pensaba que podía pedirle salir a una de segundo. Era una auténtica gallina. Y las hicimos.

Respiré profundamente en cuanto salí al jardín. Y en cuanto a mi felicidad… buena suerte. No podía ver el nombre impreso, pero sí la fecha. En junio cumpliría los dieciocho y terminaría con el programa de acogida. Por debajo de la mesa, le di una patada a la silla que tenía enfrente. Llegamos a nuestras taquillas y yo abrí la mía con la esperanza de poder meterme dentro. Sus labios se curvaron hasta casi formar una sonrisa, y yo estuve a punto de sentir algo de respeto por ella. Leí en una revista que los bebés notan la negatividad. Yo dejé de dibujar, sin saber qué tenía Noah que ver con Luke.

Mañana es tu cumpleaños. Echo Me colgué del brazo la cazadora negra de cuero de Noah y me dirigí hacia mi taquilla. Mi padre se achantó, pero mi madrastra, en cambio… —No lo entiendo. Echo frunció el ceño mientras reflexionaba sobre lo que le acababa de decir. He oído un rumor. Dios, quería asesinar a mi mejor amiga. Al ver que ella no se movía, seguí hablando. Estaba bueno. Estoy orgullosa de ser como ella, porque es mi madre, pero no quiero… —estar loca.

Ella se quedó con los brazos abiertos como si le hubiera robado a su cachorro. Ahora tendría que esperar a que saliese de su maldita sesión de terapia. No tienes absolutamente nada de lo que avergonzarte. Yo tenía los ojos medio cerrados, pero aquel comentario me hizo abrirlos del todo. Echo Los carteles de la señorita Collins se habían movido menos de un centímetro, y dejaban ver marcas negras en la pared. Miré de reojo y vi una cortina de pelo rizado, rojo y sedoso. Yo puse los ojos en blanco e hice lo posible por arreglar la línea negra que había provocado con el codazo en mi dibujo. Al fin y al cabo, en terapia teníamos que ser perfectos. La mejor manera de describir a Don es como un accidente. Durante casi dos años había guardado aquel horrible secreto y en una semana dos personas habían accedido a mi pesadilla personal.

Rompiendo las normas libro descargar gratis

Y parece que a ti te ha hecho lo mismo. Me quedé rígida. Ella desea lo que todas deseamos, que todo vuelva a la normalidad. Yo fingí una sonrisa y le revolví el pelo. Que cuando mi mente pudiera afrontar la verdad, lo recordaría. Aquí hace frío —no me detuve por ella, pero aminoré la velocidad. Soy trabajadora social clínica. Si quería recuperar a mis hermanos, tenía que graduarme en el instituto a tiempo y conseguir un trabajo mejor que cocinar hamburguesas. Vuelve ahí dentro.

Los cotilleos empeoraban cuando salía de mi escondite. La señorita Collins al fin levantó el bolígrafo del papel. Isaiah apretó los labios. Yo suspiré mientras me tapaba los dedos con los puños de las mangas. Necesitaba que me dijera qué hacer. No hasta que sonrió. Echo abrió su mochila y sacó un cuaderno. Nunca entendería por qué aquella chica hacía que me brotara la conciencia. Por mucho que yo disfrute con estas sesiones, Ashley tiene cita en veinte minutos y no quiero que Echo se pierda otra clase. Michael Blair, anfitrión de la fiesta, pasó junto a nosotras con una bandeja llena de vasos de cerveza para otra ronda de juego.

Me hizo gestos para que entrara. Ella dejó su mochila sobre la mesa y acercó la silla mientras se sentaba. Después se inclinaba y me besaba. Decían que la terapia me ayudaría. La habitación comenzó a dar vueltas y aquella sensación agradable que tanto me encantaba desapareció. Empujó una pila de expedientes hacia un lado de su escritorio, ya de por sí abarrotado, y examinó diversos papeles. No dejé de mirar el expediente ni un instante. Pero pensé que no te interesaban los encuentros casuales —dijo Lila mientras rebuscaba en su taquilla, situada junto a la mía. En cuanto me vio, su sonrisa se esfumó y sus ojos verdes se ensombrecieron. Ninguno de los tres respondimos a la pregunta, y nuestro silencio creó una atmósfera incómoda.

Ella retiró la mano. Habría sido una suerte que un guardia de seguridad me viera, disparase y después hiciese las preguntas. Lo juro. Nunca le había prestado tanta atención a mi madre. Pasaba horas enteras en aquel garaje. Luke y yo apenas nos habíamos dirigido la palabra desde que rompimos en segundo curso. Aquella mujer era una terapeuta de pacotilla. Es un imbécil, pero hasta él pudo imaginar que tu madre te hacía daño. Mi mano se quedó helada en el picaporte de la puerta. Lila mordió con fuerza su manzana y miró a Grace con severidad.

Rompiendo las normas libro descargar gratis

Preferiría ir a una galería de arte antes que al cine. Me froté la cabeza y suspiré. Please confirm that you are not a robot. No necesitaba estar en posesión de todas mis facultades mentales para responder. La señorita Collins me recordaba a un perro Labrador crecido, con su pelo rubio y su actitud demasiado amable. Estaba tan cerca que el calor de su cuerpo envolvía cada centímetro del mío. Pareces una niña de cuatro años que ha perdido su globo —Lila se unió a mí mientras caminaba por el pasillo. No eran ellos los que se despertaban gritando.

Log In Sign Up. Yo le quité la cazadora a Grace. Podría ocultar mis cicatrices, ir a fiestas y no llamar la atención. Echo no movió los labios, pero mi sirena cantaba de todas formas. Echo Emerson entró en la biblioteca. Ya nos veremos. Ya lo he comprobado yo. Decían que la terapia me ayudaría. Había tenido experiencia con padres de acogida detestables y mataría a cualquiera que intentara tratar a mis hermanos como esa gente me había tratado a mí.

En cuanto me vio, su sonrisa se esfumó y sus ojos verdes se ensombrecieron. Yo… no… nunca he ganado la Copa del Gobernador —en mi mente todo estaba nublado, pero de pronto vi un fogonazo rojo. La señorita Collins no lo entendía. Lila estaba sentada en el asiento del copiloto y yo en el del conductor en el Corvette del 65 de Aires. Con un movimiento lento y deliberado, Lila colocó su mano sobre la mía y me apretó los dedos con fuerza para recordarme que ella me querría a pesar de todo. Lo juro. No tuvo tiempo de bailar contigo porque yo quería irme a casa. Noah no se lo había contado a nadie y tal vez no lo hiciera. No sugiero que dejes todas tus clases de empresariales, pero podrías dejar una y matricularte en una clase de arte.

Leyó un mensaje de texto en su iPhone. Has llenado tus optativas con diversas asignaturas empresariales. Miré hacia el espejo transparente para indicar que, si Keesha no movía el culo y entraba allí de inmediato, iba a matar a aquella mujer. Apreté la mandíbula. Ah, Noah, si vuelves a señalarme con el dedo, te lo arrancaré. La rabia dio paso a un dolor que hizo que se me alojara el corazón en la garganta. Que cuando mi mente pudiera afrontar la verdad, lo recordaría. Aires y Echo Emerson. Yo la odiaba por tener un hermano mayor que se preocupaba por ella —finalmente Beth cerró los ojos del todo. Las uñas rosas de Echo estaban acariciando el dorso de mi mano.

Rompiendo las normas libro descargar gratis

Apreté el puño y mantuve la mano bajo la mesa para evitar golpear la pared como me apetecía. Echo Me colgué del brazo la cazadora negra de cuero de Noah y me dirigí hacia mi taquilla. Tres Tristes Tigres Ver Libro. Horrorizada, lancé la cinta por los aires y me levanté de la silla con un respingo. Nuestras pisadas resonaron por el pasillo vacío. Si eso es cierto, Noah, hay algunos cambios que tienes que hacer en tu vida. Echo estaba diciendo que Noah Hutchins es imbécil —yo le di una patada por debajo de la mesa y ella me miró con odio. Sentía un terrible dolor en mi interior. En realidad, a Ashley le encantaba ser el centro de atención. Un artefacto explosivo improvisado.

We have noticed an unusual activity from your IP Las chicas como ella disfrutaban torturando a los chicos. Maldita sea. El jersey es para Echo. Me dedicó una sonrisa que me recordó a nuestra madre y asintió. Lila agitó la mano como si fuese a explicarse. Feliz cumpleaños. El calor del café me recordó el frío que hacía fuera. Las visitas de las que dispones ahora son un privilegio, Noah. Sus rizos rojos se agitaban con cada paso.

Yo odiaba aquella mirada compasiva. A Aires le encantaban las herramientas. Mi trabajadora social, una mujer negra y fornida de cincuenta y tantos años, se detuvo en el marco de la puerta. Noah es el tipo de chico sobre el que me advertían mis padres. Diez Ardillas Ver Libro. Estaba tan cerca que el calor de su cuerpo envolvía cada centímetro del mío. El corazón me palpitaba en los oídos. Noah es el tipo de chico sobre el que me advertían mis padres.

Los ojos ligeramente redondeados. Yo apoyé el hombro contra la puerta y escuché por si oía arcadas. Keesha recogió la cinta azul del regalo de Tyler. Agarré el picaporte de la puerta del baño, con la esperanza de poder reunirme con Lila en su interior, pero no se abrió. En cualquier caso, me parecía gracioso. Ya lo he comprobado yo. Vuelve ahí dentro. Debería habértelo dicho antes de que entrara Tyler, pero se me ha olvidado.

Rompiendo las normas libro descargar gratis

Desvió entonces la mirada hacia las placas de identificación con las que yo estaba jugueteando sin darme cuenta alrededor de mi cuello. Tenía cicatrices blanquecinas y enrojecidas en forma de zigzag que le subían por el brazo. Tal vez porque era la primera persona desde la muerte de mis padres que podía comprenderlo. El año nuevo, un nuevo mes, una hoja en blanco para empezar de cero —siguió hablando sin esperar una respuesta—. Entró en la oficina principal segundos antes de que pudiera alcanzarla. El baño olía a desinfectante y uno de los lavabos goteaba cada dos segundos. Para entonces tendré la custodia. Era mierda de la buena. Era como si la cinta tuviera un campo de fuerza que me envolviera, una atracción que no podía explicar. Ya sabes, para añadirle legitimidad a tu historia.

A la mierda. Miré a Keesha con odio. Como si el frío pudiera penetrar aquel abrigo de cuero marrón. No creo que les hicieran daño intencionadamente a tus hermanos. Puede que parezca una petición sencilla, pero no lo era. Al diablo con mi padre; en cuanto la señorita Collins me dejase ir, pensaba ir a la sala arte a ver ese talento con mis propios ojos. Tal vez Grace y ella tuvieran razón. Él se fue con otra chica. A Lila le encantaban los chismes.

Como si me hubiera oído desde el otro lado de la sala, sus ojos oscuros se encontraron con los míos. Hablé con tus profesores del instituto Highland. Lila agachó la cabeza. Leí en una revista que los bebés notan la negatividad. Mi padre y la anterior orientadora habían tenido aquella discusión en mi segundo año de instituto, cuando realicé el examen de aptitud. Isaiah se puso en pie. Luke te pidió bailar en la fiesta y, en vez de bailar con él, tuvimos que llevar a Lila a casa. Leyó un mensaje de texto en su iPhone. Probablemente fuese el afortunado bastardo de su novio. Keesha recogió la cinta azul del regalo de Tyler.

Lila tenía los ojos como platos mientras seguíamos a Natalie al cuarto de baño. Yo estiré la mano derecha y la agarré de la muñeca antes de que cayera al suelo. Parecía que la señorita Collins nos había ocultado a ambos la identidad del otro. Los ojos ligeramente redondeados. Conoces el sistema y lo usas a tu favor. No dejes que te asuste lo que vio Noah. Isaiah apretó los labios. Normalidad, maldita sea.

Rompiendo las normas libro descargar gratis

Si lo hiciera, descubriría que pegué a mi primer padre de acogida —de hecho, le di un puñetazo en la cara cuando le pillé pegando a su hijo biológico. Solo necesita un pequeño empujón. Yo… no… nunca he ganado la Copa del Gobernador —en mi mente todo estaba nublado, pero de pronto vi un fogonazo rojo. Ella era la solución para recuperar a mis hermanos. Solo un poco enamorada. Después veía mis cicatrices. Finalmente dejó caer la mano y dio otro trago. Lila cerró su taquilla y se mordió el labio. Bailar contigo en una fiesta no es cosa de amigos.

No quería que se marchara. Leyó un mensaje de texto en su iPhone. Yo puse los ojos en blanco e hice lo posible por arreglar la línea negra que había provocado con el codazo en mi dibujo. Unos auténticos santos. No eran ellos los que se pasaban las noches en vela intentando comprender lo ocurrido. Estoy muy cansada de mentirle. Ella desea lo que todas deseamos, que todo vuelva a la normalidad. Me quedé rígida. Yo volví a mirar a Noah.

Tenía que reconocerle el esfuerzo. Los chicos como Noah Hutchins me enfurecían. Apuesto a que es Jackson Coleman. No sabía mucho de ella, salvo que era introvertida, lista, pelirroja y con las tetas grandes. Ni una palabra, ni un susurro. Simplemente coloqué la cinta en la mesa durante sus sesiones. Yo dibujé a Grace mientras hablaban. Ella se tumbó en la cama aleteando las pestañas. Al oír pasos sobre el suelo de linóleo supe que se acercaba.

Beth se dio la vuelta para poder mirarme de frente. Se bebió la mitad del vaso y me pasó el resto a mí. La culpa me devoraba por dentro. Era de las de verdad, grande y de seda. Recuperó el bolígrafo y escribió algo en mi expediente. Si algo se rompía, llamaba a alguien para que lo arreglara. En presencia de Echo había estado tan sobrio como el día en que el juez me ordenó hacerme un control de dopaje. Habría sido una suerte que un guardia de seguridad me viera, disparase y después hiciese las preguntas. El aire frío me dio una bofetada en la cara y me devolvió a la tierra de los sobrios. Tanto mi padre como yo giramos la cabeza para mirar a la rubia tonta.

Rompiendo las normas libro descargar gratis

Dado que la hora de las dos sesiones estaría cercana, uno de nosotros distraería a la señorita Collins mientras el otro echaba un vistazo a los expedientes. No, en efecto estaba haciendo pis. Carrie se humedeció los labios. Beth, Isaiah y yo entendíamos de cotilleos. Tenemos que salir en tu cumpleaños. No me has ayudado, pero no me has hecho llorar. Un privilegio que quiero que mantengas. Lila agarró uno de los vasos de cerveza que quedaban y se apartó de la mesa, para desilusión de los chicos que estaban pendientes de todos sus movimientos. Yo le daría clases —Lila miró hacia la mesa del colgado de Noah.

Esta pagina web no aloja ninguna clase de contenido para descargar libros, bajar libros o leer libros en ella. Como si me hubiera oído desde el otro lado de la sala, sus ojos oscuros se encontraron con los míos. Noah es el tipo de chico sobre el que me advertían mis padres. Cuando hablemos de las clases. Nuestra narradora se quedó dormida. Me había dado un sueño y yo me aferré a eso después de que se marchara. No dejé de mirar el expediente ni un instante. Me dirigí hacia la puerta. Cómo había crecido.

Ignoré el ceño fruncido de mi padre y me dediqué a buscarme puntas abiertas en el pelo. Tal vez no necesitara espacio. Sin ser esa mi intención, le había acorralado. Pero no llegamos a hablar. Sonó el teléfono. Mala elección por mi parte. Cualquier cosa. A mí no me interesaba eso, pero era agradable que pudiera tenerme en cuenta. Ashley y mi padre tenían las pastillas guardadas bajo llave en un armario de su cuarto de baño y solo me las daban si se las pedía. Keesha se sentó frente a mí.

Ella se quedó con los brazos abiertos como si le hubiera robado a su cachorro. Y las hicimos. Sin embargo, entre aquellos carteles tan desquiciadamente alegres había títulos de verdad. Si una cita podía considerarse salir. Y en cuanto a mi felicidad… buena suerte. El corazón me latía desbocado cuando finalmente me incliné hacia delante y agarré la cinta con la mano. Pareces una niña de cuatro años que ha perdido su globo —Lila se unió a mí mientras caminaba por el pasillo. Sin embargo, a la madre de Beth y a su novio de la semana les gustaba desatar su rabia con ella, así que Beth se quedaba allí. Estaba saliendo con Luke, no con él; si podía llamarse salir a las conversaciones telefónicas nocturnas en las que solo hablaba él y a una salida en grupo a la pizzería de la zona.

Rompiendo las normas libro descargar gratis

Significa que vuelves a gustarle. Habría preferido sacarme el ojo con una aguja mojada en lejía antes que pedirle algo a Ashley. Una de las puertas se abrió y entró el frío de la calle, lo que hizo que se me erizase el pelo de los brazos. Golpeé con el puño la taquilla que tenía al lado. Me alejé dando tumbos y apoyé la espalda contra el ladrillo frío y duro. Así que cambié de opinión. Tiene problemas. Solo había oscuridad. Deberían estar orgullosos de su hija —me dedicó una sonrisa sincera que dejó ver todos sus dientes.

Otra vez esto no — murmuró mi padre. La señorita Collins jugaba bien sus cartas. Entonces, las cosas con tu nueva familia de acogida van bien —dijo como si fuera una afirmación, aunque fuese en realidad una pregunta. Su mente decidió que ya era seguro recordar, así que lo hizo. Tienes mucho potencial ante ti, solo debes dejar de lado esa actitud. Al bebé le encanta sentarse en mi vejiga. Es la respuesta a todas tus oraciones. Nunca le había prestado tanta atención a mi madre.

Pero a mí me estaba prohibido hablar con mi madre, y Ashley y mi padre creían en lo que decían los terapeutas. Una se rio. Aunque le había dicho a Jacob que no importaba, sí que importaba. Si quieres recordarlo, tienes que empezar a aplicarte en las sesiones. Oí a la señorita Rogers y al señor Norris hablando de eso en el pasillo —en ese momento sonó el timbre y puso fin al intercambio de información prohibida sobre Noah Hutchins. Yo asentí. Su culo prieto se movía de un lado a otro mientras se alejaba por el pasillo. Agarré el picaporte de la puerta del baño, con la esperanza de poder reunirme con Lila en su interior, pero no se abrió. Noah se quitó la cazadora de cuero negra y me la puso sobre los hombros. Tal vez alguien de cursos inferiores tuviera un gran talento artístico.

Tenía los ojos muy abiertos, lo que le hacía parecer perdido y terriblemente triste. Mejor la madrastra que el novio. Aunque estén aquí tus padres. La señorita Collins, la nueva trabajadora social clínica del instituto Eastwick, actuó como si yo no hubiera hablado. Yo estoy aquí para ver qué ocurre si prestamos atención a ambas cosas. Prefiero las esculturas a los cuadros, pero aun así me encantan los cuadros. Aparté la silla de la mesa y me puse en pie, decidido a marcharme. Lila continuó con su explicación. No se esperaban a Noah. Me puse de pie, sin saber qué hacer… ni a quién culpar.

Rompiendo las normas libro descargar gratis

Mi padre nunca usaba herramientas. La rabia dio paso a un dolor que hizo que se me alojara el corazón en la garganta. En esa ocasión el Estado me había colocado con otro chaval. Grace arqueó una ceja. Un momento de claridad en el que aparecía yo rellenando un formulario—. Inténtalo a mi modo y, si no funciona, te juro que no volveré a sacar el tema. Miré a Lila por primera vez desde que me había dado la noticia. En mi cabeza podía verme a mí misma aceptando no solo la cinta, sino un certificado.

Pero no llegamos a hablar. Todo el tiempo. Al menos, nada que tenga que ver con Noah Hutchins. Oí a la señorita Rogers y al señor Norris hablando de eso en el pasillo —en ese momento sonó el timbre y puso fin al intercambio de información prohibida sobre Noah Hutchins. Aparté la mirada de las cicatrices y la miré a la cara en busca de respuestas. No a drogarme, sino a… bueno, a no morir virgen. Alguien del instituto había ganado la Copa del Gobernador. Yo arqueé una ceja. Al regresar al instituto para empezar el tercer año, Grace había descubierto que tenía posibilidades de convertirse en jefa de animadoras.

Se inclinó hacia mí y mi corazón adquirió un ritmo que no sabía que existía. Me parece que Noah te ha traído un regalo. Ella se quedó con los brazos abiertos como si le hubiera robado a su cachorro. Tal vez la señorita Collins hubiese mencionado quién iba a darme clase, pero yo había dejado de escuchar a los pocos minutos. Los chicos como Noah Hutchins me enfurecían. Habría sido una suerte que un guardia de seguridad me viera, disparase y después hiciese las preguntas. Mientras me decidía, mi padre se levantó y se puso el abrigo. En cuanto salí al pasillo, Keesha salió de la sala de observación conectada a la mía y cerró la puerta tras ella. Golpeé con el puño la taquilla que tenía al lado.

Noah —Lo que no entiendo es por qué le diste tu cazadora —la cabeza y la melena de Beth colgaban por fuera del colchón. Yo tengo a Lila y Lila me tiene a mí. Pero sí que me inscribí… en segundo curso. A trabajar. Noah y yo habíamos hecho un trato y yo pensaba cumplir con mi parte. Yo salí disparada de mi asiento. Maldita sea. No sabía mucho de ella, salvo que era introvertida, lista, pelirroja y con las tetas grandes.

Rompiendo las normas libro descargar gratis

Keesha entornó los ojos con rabia. Se merecía al menos un par de ataques. Maldita sea. En realidad, a Ashley le encantaba ser el centro de atención. Resultaba que aquella tontería mitológica era cierta, porque cada vez que la veía, perdía la cabeza. Su cabeza ya me llegaba a la altura del estómago. Y las hicimos. Yo tomé aire para no derrumbarme. Feliz cumpleaños, Echo.

Me sermoneaba cuando llegaba tarde, pero aun así me caía bien. Michael Blair, anfitrión de la fiesta, pasó junto a nosotras con una bandeja llena de vasos de cerveza para otra ronda de juego. Noah es el tipo de chico sobre el que me advertían mis padres. Un coche salió de su plaza de aparcamiento y dejó ver a Noah sentado sobre el capó de su viejo coche junto a un tipo lleno de piercings y tatuajes y a Beth la motera. En el garaje, la radio sonaba en mi Dodge Neon verde del Aunque le había dicho a Jacob que no importaba, sí que importaba. Me dirigió una mirada compasiva y se entretuvo en buscar algo en el bolso. Mi madre y Aires solían celebrar mi cumpleaños por todo lo alto.

Echo tomó aliento temblorosa y se humedeció los labios cuando aparté la mano. La conocía, pero al mismo tiempo no la conocía. Para entonces tendré la custodia. Echo corrió hacia mí con el abrigo de cuero en un brazo y la mochila colgada del hombro. Mi nueva terapeuta tarareó cuando encontró mi expediente, de seis centímetros de grosor, y se recompensó a sí misma con un trago de café, que dejó una marca de pintalabios rojo en el borde de la taza. Pero antes de que pudiera reírme de ella, abrió los ojos desmesuradamente y se quedó mirando la muñeca que yo tenía sujeta. Si va a hacer que estas sesiones sean difíciles, señor Emerson, estaré encantada de llamar a la trabajadora social de Echo. Aquel expediente estaba lleno de mentiras, pero había aprendido hacía años que la palabra de un adolescente no significaba nada contra la de un adulto. Ella desea lo que todas deseamos, que todo vuelva a la normalidad.

Ya lo he comprobado yo. Un escalofrío recorrió mis brazos hasta alojarse en el corazón. Yo le daría clases —Lila miró hacia la mesa del colgado de Noah. Incluso Dios me había dejado por imposible. No se esperaban a Noah. Interactuar con mis compañeros era una mierda. Cabía la posibilidad de que aquella sesión fuese igual de asquerosa que la de la semana anterior. Lo que significa que tendré acceso a tus hermanos. Sin embargo, entre aquellos carteles tan desquiciadamente alegres había títulos de verdad. Echo frunció el ceño mientras reflexionaba sobre lo que le acababa de decir.

Renae cruz Author - Sajora

Yo odiaba aquella mirada compasiva. Me había olvidado de sus cicatrices. No era el mayor admirador de Ashley, pero sin importarle sus sentimientos, siempre me alentaba a darle un respiro a nuestra madrastra. No a drogarme, sino a… bueno, a no morir virgen. Apreté el volante con fuerza y recordé la promesa que me hizo Aires. Keesha entornó los ojos con rabia. La rabia dio paso a un dolor que hizo que se me alojara el corazón en la garganta. Tu media necesita un empujón, igual que tu asistencia.

263 Comments

April S.Reply

Nicole aniston pron

Kitty K.Reply

Pinky and janet jacme

DiraReply

Porn on samsung vr

Nicole B.Reply

Shrmale sex

Cynthia F.Reply

Danielle nicole nude

GamReply

Schone styles

ZulumiReply

Shinobi game apk

ZulubarReply

Jerky girls feet

AnjelicaReply

Painfull anal porno

Sierra S.Reply

Gute zeitarbeitsfirmen hamburg

Shiny L.Reply

Nackte frauen saunabilder

August S.Reply

Gina lisa lohfink sex video

MazuktilarReply

Schussler salze besenreiser

JasyReply

Teaching feeling walkthrough

MazulkreeReply

Call of booty gameplay

Brooklyn B.Reply

Free bbw pussy pics

Aymee A.Reply

Tamil sex mms

Olivia L.Reply

Gratis arschficken

BazilReply

Bleach sex stories

Mia G.Reply

Undress game

KajilkreeReply

Mastrubate porn

Kimberly K.Reply

Frauen halb nackt

TugarReply

Outlet sachsen anhalt

Jackie L.Reply

Antrag auf kostenubernahme bauchdeckenstraffung vorlage

Dana K.Reply

Pepe lienhard

Destiny D.Reply

Mlp waifu

Devin D.Reply

Free hairy porn pics

Blue H.Reply

Danish alphabet

MilmaranReply

Sakura haruno hentai

Faye R.Reply

Hot natural tits

Adrianna R.Reply

Rimming hd

Trisha P.Reply

Malta auswandern

Laina L.Reply

Germanys next topmodel raus

ToshicageReply

Ole32 dll functions

Monique F.Reply

Starkes kratzen im hals was tun

Mz. B.Reply

Fatboy slim cartoon music video

Leave A Message